4 jun 2012

Mover proyectos


Este post fue publicado en GuionistasVLC el 16/05/12
Cuando creo que he encontrado una buena idea, normalmente, siento un impulso irrefrenable que me empuja a contársela a todo el mundo. El problema es que cotejar la opinión de otros respecto de tus ideas suele aplacar bastante los ánimos. La mayoría de las veces, donde esperabas ver caras de admiración, halagos desbordados y acalorados aplausos, encuentras frases condescendientes empujadas más por la corrección social que por un verdadero reconocimiento del mérito. Lo admito, no todas las ideas que se me ocurren son brillantes.
Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, alguna idea en concreto consigue reacciones algo más efusivas en la gente, o peor, yo ya me he emocionado tanto con ella que es suficiente que alguien diga algo como: “¡Ja! No está mal” para que yo ya me venga arriba del todo.
Cuando esto ocurre, a esta fase de iluminación le sigue una larga fase de transpiración. Entre una simple idea y un proyecto firme suelen mediar largas horas de trabajo. Y cuando terminas, si la cosa ha ido bien, tienes todavía más ganas de mostrar al mundo esa idea que antes de empezar. Pero hay que refrenar ese ansia. No puedes ir por ahí exhibiendo tus cositas a cualquiera. Hay que encontrar a alguien especial.
Lamentablemente que un proyecto llegue a realizarse no depende exclusivamente de que sea bueno. El factor suerte tiene mucho que decir en esto. Llegar en el momento justo al lugar adecuado puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso.
A Norville Barnes, el personaje creado por los hermanos Coen en El gran salto, le bastó un círculo dibujado en un papel arrugado para colocar una idea que le haría millonario. Pero vamos a suponer que no todos tenemos tanta chiripa. Normalmente en los despachos no hay gente tan predispuesta a producir nuestras ideas como lo estaba el personaje interpretado por Paul Newman en la misma película. Por lo que lo de meterse un papelito con la idea dibujada en el zapato y esperar una oportunidad no suele funcionar. Es más probable que ese papelito te acabe produciendo una desviación de columna, a que acabe encima de la mesa adecuada. Y, para entonces, seguramente te digan que tu proyecto apesta.
Así que, una vez descartada la técnica del zapato, veamos otras opciones.
Precisamente, mira tú qué casualidad, he empezado a mover un proyecto recientemente. Un proyecto de concurso de televisión para ser más exactos. Por lo que llevo algunas semanas pidiendo la opinión de casi todo el mundo que conozco y que tenga algo que ver con televisión para tratar de elaborar un plan infalible que llevase este proyecto a la pantalla de vuestro televisor y algo de dinero a mi cuenta corriente. Y, después de esta investigación, he llegado a la conclusión de que aquí cada uno se las apaña como puede.
Me temo que no hay una única forma correcta de hacerlo, no he encontrado ningún plan infalible, por lo que me limitaré a contaros resumidamente los pasos que he ido siguiendo yo. Si estos pasos conducen al éxito o al fracaso todavía es un misterio en mi caso, pero pensad que en realidad da lo mismo. Haciendo justo lo mismo dos ideas diferentes pueden obtener resultados muy distintos, por lo que quedaos con lo que os interese y olvidad el resto.
1º Desarrollar la idea. Lo que en un primer momento puede parecer una idea brillante no siempre lo es. Dedica un tiempo a analizarla detenidamente, estudia todas sus posibilidades y desarrolla todo eso por escrito tratando de plasmar la idea de tal modo que alguien que no sepa nada de ella pueda entenderla lo más rápidamente posible. Después pide que alguien de confianza, a ser posible con experiencia profesional en el medio, te dé su opinión. Gracias Teresa Diez.
Deja pasar un tiempo, madura la idea y reescribe hasta llegar a una nueva versión de lo que ya debería empezar a parecerse a un dossier.
No me detendré ahora a explicar qué debería contener un dossier, pero tened en cuenta que en esto tampoco hay una regla infalible. Los puntos a desarrollar en un dossier dependerán de lo que la propia idea necesite. Pero todo dossier debe tener un único objetivo, expresar la idea de la forma más directa y sencilla posible. Si consigues esto habrás conseguido lo que buscabas, que esa idea que te empujó a dedicarle tantas horas de trabajo llegue nítida a aquel que lea el dossier. Si la idea es buena y la persona que has elegido no es idiota, podrá verlo.
2º Cuida la presentación. La idea es lo más importante, vale. Pero para que llegue a alguien se necesita un medio. Si muestras la mejor idea del mundo en un papel arrugado, mal impreso y con faltas de ortografía, difícilmente llegarás muy lejos. Por eso es importante dedicar un tiempo a cuidar la presentación.
Si tienes lo medios y la idea lo permite, lo mejor es que grabes un piloto. Es mucho más cómodo darle al play que leer un dossier y además, en un piloto puede detectarse mucho más rápido el tono del proyecto. Al poner en acción una idea en el formato para el que fue concebida es cuando realmente se ve si la idea funciona o no. Si el piloto queda bien, la venta será mucho más sencilla.
Pero si, como a mí, no te es posible llegar tan lejos, lo mejor que puedes hacer es invertir tiempo en la maquetación y el diseño gráfico del dossier.
Si además de bien redactado, un dossier está bien presentado, resulta agradable de ojear y de leer, y reparte bien las dosis de información para que el lector vaya descubriendo algo nuevo y atrayente cada cierto tiempo durante la lectura, estarás vendiendo algo más que la propia idea, estarás proyectando una buena imagen de ti mismo como guionista profesional.
Por suerte, para esta parte del proceso conté con la colaboración de un amigo y diseñador gráfico excelente. No os perdáis la web de Jose Llopis. Gracias a ti también compañero.
3º Registra el proyecto. Nada te asegura que no acabes tropezando con un gilipollas que decida producir el proyecto sin pagarte nada ni contar contigo. Pero, al menos, hay que protegerse tanto como sea posible por si eso llega a pasar. Lo ideal es registrar el proyecto en el Registro de la Propiedad Intelectual. Pero no siempre se puede.
Tengo entendido que en Madrid y Barcelona lo admiten todo, pero en Valencia, que somos muy de cumplir la ley de Dios y de los hombres a rajatabla, sólo se admiten obras acabadas. Es decir, que puedes registrar el guión de un largometraje o el piloto de un programa, pero no es posible registrar proyectos. En otras palabras, no es posible registrar ideas.
Esto, para qué andarnos por las ramas, es una putada. Pero tiene sentido. Estuve un buen rato debatiendo sobre el tema con la funcionaria del registro que no admitió mi dossier como obra literaria. Allí se dijeron cosas como que una idea, por muy detallada que esté, es algo intangible. Y que registrando el dossier de un proyecto que todavía no se ha desarrollado lo único que estaríamos registrando sería las palabras que aparecen en dicho dossier y el orden de las mismas, pero no la idea en sí. Yo insistí. Lo único que necesitaba era una prueba de que un servidor estaba en posesión del dossier en una fecha concreta. Si más tarde alguien se apropiaba de él sin mi consentimiento yo podría aportar esa prueba para intentar demostrar que el proyecto es mío. Pero nada.
Por supuesto, si eres valenciano puedes hacer el registro en otro sitio o telemáticamente, pero siempre quedará la duda de si en un tribunal dicho registro se admitiría como prueba o no teniendo en cuenta que registrar una obra inacabada viola la ley que regula el propio Registro de la Propiedad Intelectual.
Hablo de tribunales porque, lamentablemente, este será el único momento en que puedas intentar hacer servir como prueba algo de esto, cuando ya te la hayan clavado y hayas llegado hasta el final para tratar de demostrar que el proyecto con el que el señor X se está lucrando era tuyo.
Una vez asumido que en el registro no nos quieren, parece que sólo quedan tres opciones. La primera es grabar el piloto aunque sea con dos colegas y una cámara doméstica. Ese video, por cutre que sea, podrá registrarse como obra audiovisual. Absurdo pero cierto.
Otra opción es acudir a un notario para que levante un acta notarial en la que se acredite que efectivamente fulanito a fecha tal se encontraba en posesión del documento cual. Esto vale una pasta. Un consejo: Los notarios cobran por hoja, por lo que si decidís optar por esta opción os conviene imprimir el dossier a doble cara y en un formato resumido. No seáis cutres, pero tampoco vayáis con un dossier impreso en Arial 14.
La última opción, mucho más económica y rápida pero probablemente menos fiable a la hora de ser usada como prueba en un tribunal, es enviarse a uno mismo el dossier por correo certificado. Cuando recibas el sobre guárdalo a buen recaudo y no lo abras. Ignoro si a día de hoy se ha admitido un sobre certificado cerrado como prueba en un juicio, pero hablando con abogados me han dicho que, llegados a ese punto, lo mejor que se puede hacer es acudir a un notario con el sobre cerrado y pedirle que levante acta de que efectivamente dicho sobre estaba cerrado, que no existían indicios de que hubiese sido manipulado y haciendo constar la fecha del envío y el contenido del sobre. Al final pasas igual por un notario, pero sólo cuando ya sabes que vas a necesitar esa prueba en un juicio.
El problema es que los sobres de correos, por muy certificados que estén, son de papel, y la fiabilidad de ese sobre como prueba es tan válida como una colección de emails entre el acusado y el demandante o un testigo que acredite que pudo leer el proyecto del demandante en una fecha u otra.
Es evidente que aquí tenemos un problema. El riesgo siempre está ahí. Pero no puedes tener miedo a mostrar tu proyecto. Se cuidadoso, elije la opción que más te convenza y, sobre todo, selecciona bien a quien muestras tu dossier. Pero no lo escondas en un cajón por miedo a que te lo plagien.
4º Diseña una estrategia de venta. Antes de dar un solo paso hay que estudiar cómo está el mercado. Tienes que ser muy consciente de qué estás vendiendo y tratar de encontrar al mejor comprador posible.
Por ejemplo, como en mi caso, si lo que tienes es un proyecto de concurso televisivo, lo mejor que puedes hacer es ver qué productoras están produciendo concursos actualmente, investigar su política de recepción de proyectos y tratar de conseguir el contacto directo de la persona que se encargue de recibirlos y valorarlos. Después, lo mejor es pedir una reunión para poder defender el proyecto personalmente.
Nadie conoce el proyecto mejor que tú, has de saber hacer valer esto. Por muy buen trabajo que hayas hecho con el dossier siempre tienes que dar la sensación de que con ese documento no es suficiente porque tú puedes aportar muchas más cosas de las que has incluido en el dossier.
5º Espera. Este punto probablemente sea el más difícil de todos. Vender un proyecto es complicadísimo. No basta con tener una buena idea y haber hecho un buen trabajo en todos los pasos anteriores, hay que encontrar a la persona adecuada en el momento justo. Por eso hay que armarse de paciencia (esto me lo estoy diciendo a mí mismo).
Ojalá pronto escriba un post titulado: NEGOCIACIÓN Y VENTA DE PROYECTOS.
Deseadme suerte.

16 may 2012

¿Quien sabe qué?


Este post fue publicado en Guionistas VLC el 2/5/2012
Cuando un guionista cuenta una historia, la información es su mercancía y ha de repartirla en dosis, igualito que si fuese el camello con la mejor droga del barrio. Hay que enganchar al público, convertirlos en adictos y que, cuando les des la última dosis, se queden con el mono.
Por eso es tan importante saber dosificar la información. El guionista es el único que sabe todo en todo momento (se supone); el resto, espectadores y personajes, irán sabiendo más o menos a medida que la historia avance y en función de cómo el guionista distribuya la mercancía.
Habrá veces que un personaje sepa más que el espectador. Otras veces, en cambio, será el espectador quien vaya por delante de algún personaje. Cada una de estas situaciones genera posibilidades distintas que el guionista debe saber explotar.
Una misma historia puede contarse de muchas formas distintas y hay veces que el modo en que se cuenta es tan importante como la propia historia.
Como espectador, tratar de adivinar qué va a pasar cuando todavía no se tiene toda la información necesaria como para saberlo, forma parte de la experiencia que supone ver una película.
Como guionistas, estamos obligados a saber jugar con los elementos con los que contemos en cada historia para que el espectador pueda divertirse por el camino antes de llegar a saberlo todo.
Personalmente me encantan las películas en las que el guionista consigue que el final te sorprenda a pesar de que te ha estado dando pistas durante toda la película. No lo has visto venir, pero al final todo encaja. Sirva Seven como el mejor de los ejemplos.
Hace unos días que me ronda por la cabeza una historia. Bueno, en realidad no una historia entera, más bien sólo un final. Un buen final que me obligaba a preguntarme una y otra vez qué historia podría construirse para que encajase con ese último giro.
No estaba seguro de si la había leído, oído o visto, pero estaba casi seguro que tenía algo que ver con Josep Vicent Miralles, un amigo guionista. Coincidí hace poco con él y aproveché para preguntárselo. Resultó ser un cuento que él ha escrito y que, por lo visto, debió contarme hace años porque nunca lo ha publicado. Le pedí permiso para usar la idea para un post y le pareció bien. Hasta me ha enviado el cuento (gracias Mir). Pero todavía no lo he leído porque no quería condicionarme, lo divertido era intentarlo por mí mismo. Tenía el final de una historia por construir y una idea un poco loca para un post. Ni más ni menos que contar la historia no como debería ser contada, sino como una conversación entre guionistas durante el proceso de escritura de un guión.
A ver qué sale.
-Lo primero que tenemos que hacer es presentar a los personajes.
Exacto, dejar claro que son ricos y excéntricos e inventar alguna secuencia que evidencie que su relación no funciona del todo bien.
-Para eso podríamos arrancar la historia en la cena de su veinticuatro aniversario de bodas, que es cuando arranca todo. Pero no sé por qué, a mí me pide que los conozcamos de jóvenes. Dejar que el espectador vea cómo se conocieron. Ya sé que esto nos obligará a hacer un flashforward en guión con uno de esos rótulos horribles de “24 años después” y, además, exigirá caracterización en el rodaje. Pero qué narices, ya nos lo tumbará el productor. Empezamos el día que se conocen.
Vale, entonces él es un empresario rico que quiere hacer una campaña de publicidad para lanzar un nuevo producto y ella la representante de la agencia de publicidad que ha ganado el concurso de agencias y que llega con una propuesta agresiva.
-Habrá que decidir de qué es la empresa, cual es el puñetero nuevo producto y en qué consiste la campaña publicitaria…
Qué pereza.
-Ya lo haremos luego, lo importante es usar todo eso para que quede claro lo de que son ricos y que les va la marcha.
Exacto.
-Y que se note la tensión sexual entre ellos nada más empezar. Que parezca que se van a liar varias veces pero que no pase nada.
Y entonces es cuando él recibe la carta.
-Un papel con una dirección y una hora.
Mola.
-Él acude al sitio y se encuentra con que la puerta está abierta pero parece que no hay nadie en la casa. Entra, curiosea y de repente le dan un susto de muerte.
Es ella, claro, y ahora sí se enrollan.
-Por todo lo alto.
¿Crees que esto es una película para todos los públicos?
-Ni de coña.
Pues entonces especificamos un poco en acotaciones lo de las posturas y tal.
-Eres un salido.
No hombre, es importante que el espectador capte que ese polvo marcará la relación entre los personajes.
-Que sí, que sí, pero eres un salido.
¿Ahora es cuando vamos al flashforward?
-A ver, igual no hace falta. Lo de que sea un matrimonio que lleva muchos años casados funciona bien, pero igual podemos justificarlo sin que haya pasado tanto tiempo.
Mira, hacemos una cosa. Después del polvo encima del piano…
-¿Encima de un piano?
Sí.
-Estás fatal.
Cállate ya. Del piano pasamos a la mesa del despacho de él y que allí se vea una foto de su día de bodas. En plan mensaje sutil.
-Ui sí, supersutil.
Joder, ¿tienes algo mejor?
-No nos vamos a parar en eso ahora. Lo que quieres decir es que damos un paso adelante en el tiempo sin llegar a decir cuanto tiempo ha pasado exactamente.
Más o menos.
-Vale, me perece bien.
El problema ahora es decidir si explicamos de alguna forma cómo la relación se deteriora o directamente dejamos entrever que las cosas entre ellos no van bien.
-Ni una cosa ni la otra. Yo apostaría por verles haciendo algo juntos, algo que refleje que están intentando volver a sentir lo que sintieron aquella primera noche sin conseguirlo.
Tengo una idea.
-Ilumíname.
¿Y si ella le prepara a él una sorpresa por su aniversario de boda?
-¿Otra sorpresa?
Han pasado años de la primera.
-Sí, pero para el espectador a penas han pasado unos minutos.
Bueno, da igual. Puede que con que busquemos un diálogo en que los dos recuerden aquella primera noche con nostalgia sea suficiente.
-Mejor que sea un reproche. Que ella le diga a él que desde la noche del piano que no le echa un polvo como es debido.
Y entonces discuten a lo bruto y acaban follando.
-De verdad, macho, estás fatal.
A ver, estos dos están zumbados. Eso tenemos que dejárselo claro al espectador o no se creerán el final. Así que verles aparearse cabreados como leones puede definir muy bien el rollo que llevan.
-Era coña, me gusta lo de que una discusión les una. La violencia ha de estar presente entre ellos.
Lo sabía, tú estás peor que yo. ¿Y de eso cómo pasamos a lo de que ella vaya a contratar los servicios del búlgaro?
-Yo pondría primero a él reuniéndose con la profesional.
¿Por?
-Porque así el espectador pensará que él le está poniendo los cuernos a su mujer con la profesional y, cuando ella se cite con el búlgaro para pedirle que mate a alguien, todo el mundo pensará que ella lo sabe y que el objetivo es su marido.
Para que eso funcione hay que escribir muy bien la secuencia en que él se vea con la profesional para que, sin que esté pasando nada de eso, parezca que están liados.
-Sí, esa la escribiré yo.
Vete a la mierda.
-No, en serio. Puede que lo mejor sea que en esa secuencia no se oigan los diálogos.
Sí, algo así. Y cuando ella hable con el búlgaro todo lo contrario, que quede claro que lo está contratando para matar a alguien.
-Sí, pero que en ningún momento se diga a quien hay que matar. Habrá que construir bien el diálogo para que no se note mucho que se está evitando decir el nombre.
Que le pase una foto o algo así y que el espectador no pueda verla. Si escribimos bien el diálogo todo el mundo supondrá que el objetivo es el marido.
-Tranquilo que ya la escribo yo.
¿Estás insinuando algo? Yo dialogo de puta madre chaval.
-¡Jajaja! Te picas enseguida.
Vete a la mierda.
-Bueno, ya lo tenemos todo preparado para la gran noche ¿no?
Casi, yo pondría una secuencia en la que ella y él bromean sobre una apuesta que han hecho para su aniversario de bodas.
-Uff… eso es muy retorcido. Y otro diálogo que hay que escribir con pinzas.
Tenemos que plantar algo así antes de la gran noche. Esto lo han planeado juntos. La sorpresa es a quien ha encontrado cada uno, pero los dos han fijado juntos las reglas del juego.
-Es cierto, en eso tienes razón.
Siempre tengo razón.
-Bueno, dialogar esto va a ser un infierno, pero lo intentaremos. Vamos de una vez a la gran noche.
Yo empezaría siguiendo al búlgaro entrando en la casa y con el marido preparando un coctel en la terraza.
-¿En la misma casa?
No, eso es lo que pensará el espectador. Pero están en casas distintas.
-Y cuando el búlgaro llega al salón acristalado, descubrimos que desde la terraza en la que está el marido puede verse el salón de la casa de enfrente.
Exacto.
-Me gusta. Nadie entenderá nada.
Eso mola.
-Y cuando la profesional aparece en el salón, el marido avisa a su mujer, que está con él en la terraza y los dos miran por los prismáticos en penumbra lo que pasa en el salón de la otra casa.
En plan La ventana indiscreta, es genial.
-Y nos vamos dentro con el búlgaro y la profesional.
¿Y de qué hablan estos dos?
-Esta secuencia es la mejor de toda la peli. Estamos aquí por esto.
Ya, pero hay que escribirla.
-Yo empezaría poco a poco. Dejando que el espectador especule sobre qué está pasando realmente. No te olvides de que ahora mismo siguen creyendo que ella es la amante del marido pero saben que el búlgaro es un asesino.
Sí, pero puede que alguno ya se haya coscado de que cuando le hicieron el encargo no se dijo en ningún momento a quien había que matar.
-Exacto. Pero lo más extraño de todo será que ninguno de los dos se sorprenderá al ver al otro. Conocían la cara de quien iban a encontrarse, pero no quien es realmente.
Ambos están interpretando el papel que les han dicho que han de seguir.
-Eso es. Ella se está haciendo pasar por puta de lujo y él por cliente.
Él cree que la mujer lo ha contratado para matarla porque es la amante de su marido.
-Y ella cree que la han contratado para matar al búlgaro porque es un empresario que debe dinero a alguien.
Brutal.
-Ya, pero será difícil que el espectador se entere de todo esto sin que resulte demasiado explicativo. Y hay que decirlo, porque sino no sabrán qué está pasando realmente. Nada menos que dos asesinos contratados por separado para matarse mutuamente sin que ninguno de ellos sepa quien es realmente el otro.
Y los otros dos viéndolo todo desde la terraza del otro piso, escuchándolo a través de un micro oculto y pasándolo teta con la que han liado.
-Se nos ha ido la pinza.
Totalmente, pero no me pares ahora que estoy lanzado. Esta es la parte que tengo más clara.
-Miedo me das.
La conversación entre el búlgaro y la otra acaba cuando ella ataca.
-¿Ella ataca primero?
El búlgaro tiene todas las de ganar. Tenemos que herirlo para igualar un poco la cosa.
-Pues también tienes razón. ¿Con qué pelean estos?
Eso es lo mejor. Ella lleva un cuchillo oculto en el taconazo.
-¿Qué?
Se puede hacer, mira este dibujo.
-A ti esto te pone ¿no?
Es muy elegante chaval y hará que este personaje sea inolvidable.
-Te dejaré ponerlo en la primera versión del guión. Pero no prometo nada.
Y ahora deja que te haga una pregunta.
-Dime.
Se supone que esto es el final. Uno de los dos asesinos muere y la pareja sigue celebrando su aniversario comentando qué divertido ha sido todo y recuperando la pasión perdida.
-Más o menos.
Pero imagínate que te han encargado ir a matar a alguien y de repente te encuentras con que esa persona intenta matarte a ti ¿no sospecharías?
-Pues no me ha pasado nunca.
Yo digo que los dos asesinos, en medio de la pelea, deberían hablar entre ellos, descubrir que el matrimonio les ha tendido una trampa y aliarse para ir juntos a por ellos.
-¿Qué? Pero eso lo cambia todo.
Exacto. Lo que parecía un final se convierte en un giro que nos lleva a un tercer acto en el que dos asesinos profesionales está buscando a una pareja de degenerados para matarlos.
-La verdad es que tiene buena pinta ¿y cómo acabarías la historia?
No lo sé. Esto del giro se me ha ocurrido esta mañana antes de que vinieras.
-Pues vamos a hacer una cosa. Nos damos dos días para pensarlo por separado. El viernes quedamos otra vez y a ver qué tenemos. Si encontramos un final que nos guste empezamos con la primera versión. ¿Te parece?
Bueno, pero ¿ya te vas?
-Sí, he quedado.
¿Con quién?
-¿Y a ti qué te importa?
¿Está buena?
-Vete a la mierda chaval. Y sal un poco tú también. Tanto porno no es bueno ¿sabes?