24 nov. 2010

El maquinista

Mi primer trabajo como guionista fue en una serie documental llamada Explorers que se emitió en 7RM. Era una producción pequeña y tuve que apañármelas para escribir los guiones solo. Empezaba cada semana visitando localizaciones y citándome con muchísima gente para recopilar tanta información como me fuese posible y para que me explicasen de primera mano lo que fuera que estuviese valorando incluir en el capítulo. Durante aquella época escribí este fotolog contando algunas de las aventuras que me pasaron, que no fueron pocas. Por ejemplo, os diré que tuve la oportunidad de vivir una jornada de trabajo de 12 horas a bordo de un barco pesquero; volé en ultraligero; subí a lo alto del faro de Cabo de Palos; recorrí todos los camarotes, pasillos y recovecos del submarino Siroco de la Armada Española... Pero lo mejor de todo no era estar en esos sitios, sino el hacerlo acompañado de las personas que más los conocían.

Pues bien, la noche del domingo viví otra de estas aventuras que te regala de vez en cuando el hecho de trabajar en este sector.

Me pasé la noche en vela trabajando en el rodaje del cortometraje “El Trayecto” -escrito y dirigido por Nadia Navarro- echando una mano al equipo de dirección. Toda la historia transcurre en el metro y se ha rodado en el interior de vagones de metro reales. La mayor parte del tiempo el equipo ha trabajado con el tren parado en un hangar, pero esa noche se rodó en estaciones reales y con el metro en movimiento. Un maquinista estuvo a nuestra disposición durante unas cinco horas para ir adelante y atrás tantas veces como fue necesario.

En un primer momento se encargó producción de trasladar al maquinista las necesidades que el equipo transmitía por walkie-talkie (arranca, para, más atrás, abre puertas, cierra puertas...) pero en cuanto pude les “liberé” y me metí en cabina. Yo no podía perder esa oportunidad.

El maquinista resultó ser alguien de lo más accesible y entre indicación e indicación, mantuvimos una charla interesantísima. Al final no tuve más remedio que pedirle permiso para tomar notas, no quería que se me olvidase nada de lo que me estaba contando. Quería contároslo a vosotros...

Hablamos de todo un poco, pero lo más interesante fueron las anécdotas y experiencias que este hombre ha vivido durante más de veinticinco años de profesión. Ha visto prácticamente de todo en un vagón de metro: gente queriéndose mucho (follando), gente odiándose mucho (peleas), o gente haciendo sus necesidades (concretamente una señora cagando en pleno vagón), son algunos de los ejemplos...

También me contó, como curiosidad, que nunca ha visto una rata en el metro. Debe ser por la vibración, me dijo dando a entender que él tampoco tenía muy claro por qué era.

Si que vio no hace mucho una bandada de palomas volando por el interior de un túnel. Después se enteró que los animalicos se le habían escapado a un hombre que los estaba transportando en jaulas.

En el trayecto entre Aragón y Alameda vi una urna iluminada con una virgen dentro. Según me contó, es Santa Bárbara Bendita, la patrona de los mineros. Si vais en el metro de Valencia entre estas dos estaciones podréis verla a la derecha del tren en la dirección de la marcha justo al inicio del muro que separa los dos túneles por los que transcurren las distintas líneas que pasan por la estación de Aragón. La colocaron allí para celebrar que no hubo ningún herido durante la construcción de estos túneles. Estuvieron a punto de colocar también una foto de los ingenieros y una réplica a escala de la tuneladora, pero la urna es muy pequeña y a Santa Bárbara no le gustan las estrecheces. Una pena, porque según me contó la construcción de aquellos túneles, justo por debajo del antiguo cauce del río Turia, no fue ninguna broma. Se encontraron con muchísimos acuíferos y bolsas de agua. Para impedir las inundaciones del túnel en construcción y posibilitar que la tuneladora siguiese avanzando y encofrando las paredes al mismo tiempo, usaron nada menos que nitrógeno líquido. Congelaban las bolsas de agua y las sacaban en bloques. Por un momento me sentí en un programa de Megaconstrucciones.

Estábamos hablando de esto y de aquello cuando de repente va y me suelta:

Algo muy curioso de lo que me he dado cuenta es que la gente atropellada siempre pierde los zapatos. Siempre. Una vez incluso atropellaron a un chico que llevaba botas militares altas y también se le salieron.

No pude evitar preguntarle si él había tenido algún accidente de este tipo. La respuesta me puso los pelos de punta.

Una vez un chaval se cruzó por delante del tranvía justo cuando él pasaba y no pudo hacer nada para impedir el atropello. Al parecer había robado la moto y estaba huyendo. El chico quedó destrozado.

Esto es lo peor -me dijo- que tenemos que bajar para reconocer el cadáver.

Supongo que forma parte de algún tipo de protocolo judicial cuando se producen este tipo de accidentes. Pero si me contó esta historia fue por lo que pasó después. Cuando los sanitarios de la ambulancia ya se estaban llevando los restos, de repente, el chico saltó de la camilla. En este momento el maquinista levantó un poco la voz, por primera vez desde que estábamos hablando, y me miró a los ojos como si estuviese reviviendo el momento:

Estaba deshecho, prácticamente partido en dos, y ¡saltó de la camilla! Un acto reflejo o algo así debió ser.

Pero eso no era lo peor que había visto. Lo peor, fue cuando atropelló a aquel niño.

Supongo que con este teaser a vosotros os pasa lo mismo que a mi. Os imagináis algo horrible y os debatís entre la curiosidad por saber más y una especie de miedo o respeto que os impide admitir que queréis saber qué historia se esconde detrás de esa frase. He estado dudando si escribirlo aquí o no, pero yo en ese momento no tuve dudas, necesitaba oír esa historia, así que he decidido contárosla a vosotros también. Podría haber evitado lanzar el anzuelo y no verme ahora en la obligación de contaros el resto... pero es que no he podido callarme.

Esto también ocurrió en el tranvía. El maquinista vio como un abuelo y su nieto se acercaban a las vías por un paso de cebra. El hombre paró, pero el niño intentó cruzar corriendo. El abuelo lo agarró para impedirle que cruzase, para evitar que el tren lo atropellase. Pero la cabina les alcanzó a los dos. El hombre salió despedido, pero el niño quedó justo debajo.

Fue un corte limpio. Era un niño rubio, con rizos, muy guapo. Y cuando vi la cabeza completamente separada del cuerpo, lo que pensé es que parecía la cabeza de una muñeca.

Y lo peor de todo es que si el abuelo no hubiese reaccionado a tiempo y lo hubiese dejado cruzar, el niño habría tenido tiempo de hacerlo. Todo se habría quedado en una riña.

Después añadió que el abuelo también acabaría muriendo en el hospital por el golpe.

Me quedé algo noqueado con esta historia... pero el maquinista tenía más. Ya en otro tono, comentó que algo que desgraciadamente abunda en el metro son los carteristas, pero que hubo una que no se le olvidará nunca. Al parecer la chica en cuestión subía siempre en la misma estación y un poco más allá sufría un ataque epiléptico, fingido claro. La gente acudía para ayudarla y ella aprovechaba para robar alguna cartera. Hasta que una vez el mismo maquinista esperó a que montase su numerito y cuando terminó le preguntó a un chaval joven de considerables proporciones:

¿No te falta nada?

El chico se buscó la cartera en el bolsillo de atrás y al no encontrarla sumó dos y dos. El resultado al parecer fueron más de cuatro...

En fin, que echamos la noche de lo más a gusto rodando un corto y hablado de todo un poco. Incluso, en confianza, pude preguntarle qué opinaba sobre el accidente de MetroValencia del 2006 y sobre la obra de teatro Zero responsables. Pero esto ya me lo callo...

P.D: Las fotos son de Sandra Sasera y no son precisamente del metro de Valencia, sino del metro de Tokio (Japón).

1 comentario:

  1. Buena mano, señor guionista, parece que ya estás sacándole punta a tu lápiz....... me gusta como escribes, sigue así....però aquí tiro en falta una historia en tu archivo del blog, pues podrias sacarle tanto provecho como al maquinista y no te costaria horas de sueño.....
    Te daré alguna pista, pues mi identidad no te la diré, de momento.....
    La historia está basada en hechos reales..... tu estabas allí......no estabas solo.....el lugar era de una belleza sin parangón...... hubo "un gran sacrificio" hasta llegar a la meta........ el hambre hizo acto de presencia...... un ludópata nos ganó la partida....... solo 2 latas de Atun"CALVO"....Pero éramos 3....PAN DURO......HAMBRE.....MUCHA HAMBRE..... fenómenos estratosféricos adversos....... alguno de los miembros teme por su vida...... y por sus pies desgastados........ y un final feliz.....
    Tienes o no suficientes ingredientes para una buena historia..........jjj

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