30 mar. 2011

El corto (2ª Parte): El guión

La primera vez que hablamos sobre el guión para el corto ellos ya tenían una idea. La historia era perfecta desde el punto de vista de la producción: Solo tenía tres personajes, una única localización, podía ser rodada en un fin de semana y, por supuesto, incluía una secuencia para que el efecto de postproducción de Javi se luciese en todo su esplendor. El problema era que la historia por sí misma no acababa de convencerles del todo.

Sin tener en realidad nada que ver, la historia recordaba a El Resplandor. Una familia aislada en una casa de campo, fenómenos extraños y un final en alto.

Asumí de buena gana el reto de convertir aquella primera idea en una historia redonda, pero pronto me daría cuenta de que no iba a ser nada fácil. Por alguna razón hay historias que no quieren encajar y esta parecía ser una de ellas. Estuve durante un par de semanas dándole vueltas, tratando de encontrar esa chispa que consiguiese hacerla funcionar. Pero había un problema de fondo, a mí mismo no me gustaba ninguna de las opciones que la historia me ofrecía.

Nos veíamos todos los días en la productora y de vez en cuando hablábamos del tema. Supongo que esperaban que llegase un día diciendo que por fin se me había ocurrido la idea brillante que andaba buscando, pero ese día no llegaría nunca. Lo que sí hice concienzudamente fue identificar los problemas que la idea tenía y tratar de encontrar formas más o menos elegantes de solucionarlos. Pero todas las opciones generaban problemas nuevos. Así que al final llegamos a la conclusión de que lo mejor era olvidar esa primera idea y jugar más libremente con los elementos que teníamos. Fue entonces cuando escribí cuatro nuevas propuestas, combinando lo que ya había con algunos ingredientes nuevos:

En la primera, el padre enloquecía obsesionado con la idea de que su mujer debería haber muerto en un accidente provocado por su hijo y acababa perdiendo por completo la noción de la realidad.

En la segunda, el niño descubría unas extrañas luces en el exterior de la casa una noche, andaba hacia ellas y volvía con un mensaje: Quieren que me vaya con ellos.

En la tercera, los padres se veían obligados a explicar al niño que se iba a morir a causa de su enfermedad. Pero para su pasmo, el niño no se asustaba, sino que asumía su muerte con total naturalidad. Eso sí, con una condición, que su madre le acompañase en ese trance...

Y en la cuarta, el niño rompía cosas, daba golpes por las noches, interrumpía a su madre y su nueva pareja cuando estaban haciendo el amor con la excusa de que su radio se había encendido sola... El niño siempre negaba estar provocando todo aquello, pero la madre no le creía, estaba convencida de que todo era porque echaba de menos a su padre. El niño, que no mentía, acababa descubriendo que su padre no había muerto como ellos pensaban, sino que había sido asesinado por alguien muy cercano y había vuelto de entre los muertos en busca de venganza. Su hijo aceptaría ayudarle.

Tuve la prudencia de servirles un par de cervezas antes de contarles nada. Puse cacahuetes y más panchitos de los que se podían comer. Los acomodé en el sofá y bajé un poco la luz de la habitación para crear algo de ambiente. Pero no sirvió de mucho...

Javi, Virgi, Dani y Juanjo (Co-Directores, Ayudante de dirección y Director de foto) se me quedaron mirando con cara de: No vamos lo suficientemente borrachos.

Lo mejor de todo es que me lo esperaba. Puede que incluso lo provocase un poco... En estos casos, en los que expone su trabajo, el guionista ha de hacer un poco de comercial, vender el producto. Y para eso lo primero es creérselo. A mí no me convencía del todo ninguna de las cuatro historias y se me notó.

A pesar de ello estuvimos hablando un rato sobre los pros y los contra de cada una de ellas. La primera historia planteaba el reto de plasmar visualmente la locura del padre. Hablamos de recrear sus pesadillas o sus visiones, pero a ninguno nos atraía mucho esa idea. El tema de las luces de la segunda historia entusiasmaba y asustaba a partes iguales. Juanjo creía que podría quedar muy potente desde el punto de vista de la fotografía, pero al mismo tiempo sabía que iba a ser muy complicado rodar eso en plena montaña. Por otra parte, la tercera historia no gustaba mucho porque el protagonista era un niño moribundo... y no nos apetecía tratar ese tema. Y por último, la cuarta historia exigía una gran interpretación del actor que encarnase al niño y esto nos parecía una razón más que suficiente para descartarla.

Fue entonces cuando les dije que tenía una quinta propuesta. Había surgido casi por casualidad el día anterior, hablando con dos amigos míos, Pau y Guada, actor él y guionista ella. Les conté que había convocado al equipo de dirección del corto en mi casa para el día siguiente y que nada de lo que les iba a proponer me convencía del todo. Acabé contándoles las historias, pero muy por encima y bromeando. Se suponía que eran de terror, pero nos estuvimos descojonando un rato con el niño moribundo, el fantasma cornudo vengador y las luces que eran como las de Poltergeist pero fuera de la tele, en plan campestre...

Poco a poco la conversación fue derivando y acabamos encontrando una nueva idea. Era distinta, no encajaba bien con todo lo anterior, pero tenía algo que ninguna de las otras cuatro tenía, a los tres nos parecía obvio que ahí había una buena historia.

Esa misma noche escribí la primera versión del tratamiento. La escribí del tirón, casi sin necesidad de parar a pensar en cual debía ser el siguiente paso y cuando terminé, me encantaba. Cuando tienes algo bueno lo sabes, entre otras cosas, porque tienes ganas de contarlo. Y yo estaba deseando que llegase el momento de explicar aquella historia al equipo de dirección.

¿Una quinta? ¿Otra?

Sí, pero aquí no hay familia, son tres colegas que se han ido de acampada a una casa en el campo.

Bueno va, cuenta.

Vender esta historia me resultó más fácil. Es una historia bastante rápida, con muchos giros de guión y con un final que a día de hoy todavía no ha dejado indiferente a nadie. Pero sobre todo, lo que marcó la diferencia, fue que disfruté contándola y eso siempre se nota.

Cuando acabé, no hubo aplausos, ni tampoco me sacaron a hombros, eso nunca pasa. Pero era obvio que les había gustado y decidimos apostar por esta idea.

Poco después de que se fuesen empecé a reescribir el tratamiento con todo lo que habíamos hablado. A los pocos días ya tenía una primera versión dialogada del guión y un par de semanas después también tenía una propuesta firme para la localización. Pero esto ya os lo explico en otro post.

23 mar. 2011

El corto (1ª Parte): La razón

Vamos a rodar un cortometraje. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¡Un poco de paciencia! Iré respondiendo a todas esas preguntas, pero poco a poco y empezando por la última.

¿Qué lleva a alguien a rodar un corto? Seguramente haya tantas respuestas a esta pregunta como cortos existan, pero la nuestra es de lo más original.

No partimos de una historia que quisiéramos contar, eso hubo que buscarlo luego. Tampoco tomamos la decisión porque pensásemos que rodar un corto sería una buena forma de practicar, aprender y dar a conocer nuestro trabajo, todos los implicados en este proyecto llevan años trabajando profesionalmente en el sector audiovisual. Ni siquiera nos animamos porque nos pareciese una buena excusa para quedar de vez en cuando a zamparnos una paella, eso empezamos a hacerlo cuando ya estábamos metidos en el lío.

Lo que provocó que decidiésemos rodar un corto fue nada más y nada menos que una buena idea de postproducción.

De esto debe hacer ya casi dos años, puesto que fue a mediados del 2009 cuando me encontré con aquel jaleo en la sala de montaje. En esas fechas trabajábamos en Indigomedia, una productora valenciana con unas instalaciones dignas del Titanic y un capitán con las mismas habilidades que el del transatlántico. La redacción estaba en la planta baja, mientras que las salas de montaje y sonido estaban en el primer piso, por lo que si alguien aparcaba en el garaje y subía por el ascensor, muchas veces no te enterabas de que estaba hasta la hora de merendar, cuando nos reuníamos todos en la cafetería o en la terraza del último piso.

Éramos un equipo joven y, salvo contadas excepciones, el buen rollo era generalizado. Supongo que por ese motivo muchas veces prefería subir a hablar cualquier cosa directamente con la persona en cuestión que hablarlo por la línea interna del teléfono. Bueno, por eso y porque cada vez que pedía algo tenía que convencerles de lo absolutamente necesario que era para el programa. No era extraño escuchar comentarios del tipo: Aquí viene el guionista del humor, a ver qué pide hoy... Y también hubo un par de días en los que decidieron jugar al escondite conmigo, sin avisarme de que pagaba yo. Subía y no encontraba a nadie, pero sabía que estaban porque por las escaleras había oído claramente: ¡Que viene! ¡¡Que viene!! Seguido de ruido de pasos y risitas. Lo pasábamos bien y también trabajábamos.

En medio de este ambiente, comprenderéis que al escuchar aquel jaleo en la sala de montaje una tarde cualquiera del 2009, me esperase cualquier cosa. Estaban todos allí, sentados en el sofá, en las sillas y de pie, alrededor de un monitor viendo algo. Por los comentarios era obvio que ya lo habían visto varias veces, pero el público pedía un bis detrás de otro. Javier Gallego ejercía de maestro de ceremonias y no se hacía mucho de rogar. Fue entonces cuando lo vi y comprendí por qué tanto alboroto.

El video en cuestión no duraba más de un minuto, pero si hubiese sido emitido en un informativo, podría haber sido nombrado video macabro del año sin problemas. Aquello era digno de Al Qaeda. De hecho, alguien podría haber pensado que se trataba exactamente de eso, de la grabación de una ejecución. Pero todos los que estábamos allí sabíamos que aquello tenía algún tipo de truco porque el del pañuelo tapándole la cara era Javi y la muerta era su prima.

El motivo de los bises era precisamente ese, descubrir en qué consistía el engaño. Pero no hubo forma. Tuvo que ser él quien nos desvelase cómo había conseguido grabar aquello.

Allí mismo, en ese rato, alguien dijo ya aquello de: Tenemos que hacer un corto con esto. Y yo no tardé mucho en decir: Pues si queréis ayuda contad conmigo.

Lo que pasó después os lo contaré en otro post.


video

Este video es una de las pruebas que hemos ido haciendo para el corto. Se grabó en la localización en la que iremos a rodar, ya os hablaré de este lugar en otro post. Y lo he colgado en esta entrada porque, aunque no lo parezca, en este video hay tres trucos. Alguno de pospo y otros no...

En el cine es todo mentira, pero a veces resulta difícil imaginar hasta qué punto...

Para empezar, la escopeta no funciona aproximadamente desde los años sesenta. Si os fijáis, veréis que donde debería estar el cartucho solo hay un agujero vacío y además el martillo no se mueve cuando supuestamente aprieto el gatillo. Por lo que, obviamente, aquello no disparó nada ni mucho menos provocó ningún retroceso. Lo simulé moviendo mi cuerpo hacia atrás como (imagino) me habría obligado a moverme el retroceso de haber existido.

Por otra parte, observad que la lata salta por los aires, explota, revienta. Efectivamente... ninguna bala ni perdigón voló desde la escopeta a la lata, simplemente le pusimos un petardo dentro. Si os fijáis mucho mucho veréis algo de humo saliendo de la lata antes de que explote. Es el humo que genera la mecha. Además, la lata explota, algo que no pasaría si una bala hubiese impactado contra él. Da el pego y poca gente se da cuenta, pero el comportamiento por impacto es muy distinto al que se consigue con un petardo.

Seguramente más adelante también hablaré de los efectos especiales que tendremos que usar para el corto, pero de momento os diré que se están barajando otras opciones para simular los balazos. Somos valencianos, pero los petardos no pueden ser la solución para todo...

Más cosas. Aunque tengo más reflejos que un gato, os puedo asegurar que mi movimiento fingido de retroceso simulado y la explosión no fueron tan simultáneas como se ve en el video. El bueno de Javi hizo algo de magia en postproducción y consiguió que lo pareciese.

Las mechas de los petardos explotan en un tiempo indeterminado, es imposible prever tan exactamente cuando va a explotar. Por lo que, siguiendo las instrucciones de los expertos, esperé a que el petardo explotase y reaccioné lo más rápido que pude. Las milésimas de segundo de desfase se solucionaron con un poco de maquillaje en la mesa de montaje.

Y por último, un detalle más. Si os fijáis veréis que sobre el segundo dos del video, justo antes de que explote la lata, aparece una especie de humo o sombra o no se sabe qué... en la parte inferior derecha de la imagen. Existen varias teorías sobre qué puede ser eso. Las malas lenguas dicen que esto es cosa de Javi, que como el video en un principio era para uso interno no estuvo muy fino en la pospo y se dejó un “ñapo”. Otros, en cambio, sostienen convencidos que estamos ante un hecho inexplicable, que la cámara grabó algo paranormal. ¿Qué es realmente? Eso, nadie lo sabe.

16 mar. 2011

Jubilarse es de cobardes

Parece ser que ya hay acuerdo respecto a las pensiones. Está todo claro, no os preocupéis. Aquellos que tengáis el caprichito de jubilaros a la misma edad que vuestros padres, lo que tenéis que hacer es muy sencillo: trabajar veintiocho años y medio antes de los sesenta y cinco. Fácil ¿no?

Eso sí, los que tengan veintisiete y todavía no hayan empezado a cotizar porque no hay Dios que encuentre un trabajo... se siente, se os ha pasado el arroz. Ahora ya solo os quedan dos opciones: Morir como los buenos roqueros, jóvenes. O morir con las botas puestas, trabajando, dándolo todo, como el Rey.

¿Alguien ha oído a Don Juan Carlos quejarse alguna vez? Pues tiene setenta y tres años el hombre y ahí sigue... “trabajando”. Bueno, igual no es el mejor ejemplo, pero esa es la idea. A partir de ahora los trabajos serán vitalicios. O peor... Si esto sigue así, al final la gente tendrá que pedir permiso en el trabajo para ir a su propio funeral y volver a fichar al día siguiente.

Oye, ¿tú qué haces trabajando? ¿a ti no te enterramos ayer?

Sí, pero es que me no me quedaban días de asuntos propios...

Se acabó lo del “Descanse en Paz”... Para morirse tendremos que haber cotizado lo suficiente, si no... nada.

Pero tampoco hay por qué agobiarse. Estar preocupado a los veintisiete por la jubilación va contra el orden natural de las cosas. Es como si la Duquesa de Alba se preocupase por el acné juvenil.

Sencillamente no puede ser. Cuando se es joven hay que disfrutar, vivir la vida loca. Como Berlusconi, pero con menos Viagra.

Además, no sé de qué os quejáis. Si queréis trabajar solo tenéis que iros a Alemania. Se ve que allí no dan a basto, están de trabajo hasta las orejas... Hay tanto, que Angela Merkel quiere llevarse jóvenes españoles cualificados en paro a trabajar a su país.

A mi no me sorprende. Es normal que les pase esto. La mitad de la población alemana está de vacaciones en Mallorca. Los pocos que se han quedado allí no pueden con todo. Si les hiciesen volver, se acabaría el problema. Pero en vez de eso han ideado un plan brillante... Si les sale bien, para cuando nos queramos dar cuenta, todos los españoles estaremos trabajando en Alemania para ellos y ¡todos los alemanes estarán en España veraneando a tutiplén!

No es lo mismo que lo que hicieron en Polonia, pero tenemos que tener cuidado. No podemos ir por ahí exportando jóvenes cualificados a otros países como si fuesen naranjas. Cuando nos hagan falta igual no quieren volver. Y puede que España salga de la crisis pronto y necesite mano de obra... (Pausa) Vale, éste es el mejor gag de todo el monólogo, aunque no deberíamos reírnos...

Tenemos crisis para rato, eso lo sabemos todos. Pero hay quien lleva viendo brotes verdes desde hace meses. Si Zapatero fuese jardinero sería capaz de pasar el cortacésped al mismísimo desierto del Sahara.

¡¿Pero qué haces?!

(Simulando ser Zapatero a bordo de un cortacésped) Recortando los brotes verdes...

Sigue, sigue... te va a quedar esto precioso... Si eso cuando acabes ponemos unas porterías y echamos un partidito.

Hay que ver cómo está el mundo... nosotros exportando jóvenes cualificados, y Túnez exportando revoluciones. Aunque según los periódicos las revoluciones no se exportan, se contagian, como los resfriados. Egipto se ha contagiado y ahora lleva una revolución encima que no se la quita ni con Frenadol.

Con los países habría que hacer como con los niños en las guarderías. Si uno se resfría, mejor no lo lleves a clase porque te los acaba contagiando a todos. Y tener un montón de países chorreando mocos puede ser de lo más incómodo.

Aunque también te digo una cosa. Las madres toda la vida han dicho que después de un resfriado es normal dar un buen estirón. Así que puede que no les venga tan mal resfriarse un poco a algunos países. A veces, es mejor tirar unos cuantos kleenex llenos de mocos a tiempo a la papelera y crecer un poco.

15 mar. 2011

408 presos

El pasado día 23 de diciembre, fueron liberados 408 presos de las cárceles españolas. El nuevo Código Penal reduce las penas para el tráfico de drogas a pequeña escala y los jueces pusieron en libertad a algunos presos que según la nueva legislación ya habían cumplido la condena por su delito.

Hay quien opina que esto deberían haberlo hecho en enero, con las rebajas. (Voz de anuncio) ¿Eres traficante? ¿Estas buscando un chollo? ¡Ven con nosotros! Tráfico de estupefacientes antes 5 años, ¡ahora solo 3! Cárceles españolas, porque !yo no soy tonto!

Pero se ve que prefirieron hacer el anuncio como el de vuelve a casa por navidad, y los liberaron justo el día de antes de nochebuena. Que dicho sea de paso, esto lo único que provoca son peleas familiares. La gente organiza la cena de esa noche con tiempo y que se presente uno con el que no contaban de repente, lo único que provoca es que nadie sepa cuantas gambas le tocan. Un follón, porque siempre hay alguno que se come una de más, las cuentas de las cabezas no engañan y se acaba liando.

Pero aparte de todo esto, digo yo que 408 presos son muchos. Igual a alguno no le apetecía irse ni en diciembre ni en enero. Es un suponer, pero claro, esperárselo no se lo esperaban... esto de la modificación de la ley ha salido de repente. Y si lo piensas bien, es posible que alguno estuviese allí, a lo suyo, cumpliendo condena tan ricamente y que la noticia no le haya sentado nada bien.

Oye, que eres libre, que ya has pagado tu deuda con la sociedad.

Y el otro: ¿Ya? Pero si yo no me he rehabilitado ni nada eh...

¡Como que no hombre! ¡Yo te veo muy bien! Estás más que preparado para reinsertarte y convertirte en un ciudadano de provecho. Venga, andando ¡rapidito! Vete a robarle gambas a tu cuñado.

!Y ala, a la calle! Seguramente más de uno haya salido bailando la conga de contento. No digo que no. Pero me juego lo que quieras a que más de uno se quedó en la puerta de la cárcel pidiendo que le dejaran volver a entrar. Y es que liberar a la gente así, sin avisar... está feo. Los presos tiene sus planes, se organizan en función del tiempo que tienen. Si saben que van a estar tranquilitos en su celda cinco años, pues por ejemplo, empiezan puzzles de cinco mil piezas.

Todos hemos pensado empezar uno alguna vez, pero no hay huevos. Nos conformamos con los de quinientas piezas, que son para nenas. En cambio, los presos, son gente valiente, recia, sin miedo a las piezas pequeñas y lo más importante de todo, con tiempo.

Pero ahora imagínate tu que llevas unidas más de cuatro mil piezas, y te liberan sin avisar... Claro, el puzzle se queda allí porque es posesión del estado y porque todo el mundo sabe que eso no hay quien lo mueva de la mesa sin que se desmonte. ¡Es que dan ganas de volver a delinquir!

!Pero Manolo! ¿Otra vez tu aquí dentro?

Sí, sí. Es que me dejé el puzzle a medias. Lo acabo y no vuelvo a delinquir, lo juro.

Pero todavía puede ser peor, ¿y si alguno llevaba tres años cavando un túnel y estaba a punto de conseguir escapar? ¿Os imagináis la cara que se le habrá quedado cuando le comunicaron que podía irse por la puerta principal?

¡Pero hombre esto se avisa! ¡Que llevo tres años cavando un túnel con una cucharilla de café!

Mira tío, lo siento. Si por mi te podrías quedar y fugarte cuando quisieras, que yo sé que te hacía ilusión, pero son cosas de los jueces. Yo soy un mandao...

Todo esto es tan raro que algunos malpensados al enterarse de la noticia han sospechado. Incluso existe la teoría de que todo esto de rebajar las penas es un plan secreto del gobierno para vaciar las cárceles y convetirlas en casas rurales. Y si lo piensas bien tiene sentido... Por habitaciones no será...

Además, seguro que tendrían su clientela porque el tema de los barrotes... tiene su rollo. De hecho, si te das cuenta, toda la cárcel parece una especie de local de ambiente a lo bestia: Las celdas de “castigo” a oscuras y acolchadas... Las porras y los disfraces de vigilante... Las duchas colectivas llenas de vapor y con una sola pastilla de jabón para todos que además no para de caerse...

Como sigan así, el próximo desfile del día del orgullo gay seguramente acabe en Carabanchel.

14 mar. 2011

Politonos reales

¿Os habéis enterado de lo que le ha pasado hoy al Rey? Todo el mundo habla de lo mismo... Estaba el hombre en una recepción en el Palacio Real recibiendo oficialmente al nuevo embajador de Colombia cuando de repente...

¿Por qué nos hace tanta gracia? A todos nos ha pasado alguna vez eso de que nos suene el móvil en el peor momento. Pues muy sencillo, si nos hace gracia es porque le ha pasado al rey. ¿O no? Si en vez de ese politono hubiese llevado el “Waka waka” de Shakira nos habría hecho gracia igual.

Todo lo que hace ese hombre nos parece gracioso. Tirarse un pedo en público es de mala educación, pero si se lo tirase el Rey todo el mundo diría: ¡Mira! Qué campechano es...

Se lo perdonamos todo, porque nos cae bien. Es un tío majo. ¡Si Don Juan Carlos quisiera ser humorista lo tendría facilísimo! Cualquier chiste dicho por él tendría más gracia. Si el rey contase chistes sería como Chiquito de la Calzada pero con corona. ¿O no? Los dos tiene sus frases míticas. Chiquito tiene su (Imitando a Chiquito) ¡Fistro pecador! Y el rey su (Imitando al rey) Me llena de orgullo y satisfacción... Chiquito tiene su (Imitando a Chiquito) A can de peis a gromenauer... Y el rey su (Imitando al rey)¡¿Por qué no te callas?!

Son clavados... De hecho, me da miedo que decida hacerlo, lo de trabajar como humorista, porque fijo que me quitaría el trabajo. Así que para evitar que el móvil le vuelva a gastar una mala pasada de estas Señor Rey, alteza (reverencia), he decidido darle algunos consejos. No vaya a ser que lo despidan de rey y la liemos...

Para empezar, consejo número uno:

¡No lo vaya dejando por ahí cuando esté de recepción hombre! El Palacio Real tiene más habitaciones que pelos en la nariz Carmen de Mairena. Y si lo pierde después pasa lo que pasa... que no le queda más remedio que preguntarle a la reina:

Sofía ¿has visto mi móvil?

Pues no... lo habrás perdido en uno de tus paseos en moto...

Los griegos perdonan pero no olvidan...

Consejo número dos:

No se ponga el Himno de España como melodía despertador. Este consejo es muy importante. ¿No os ha pasado que cuando te pones una canción en el móvil para que suene como despertador acabas odiando esa canción para toda la vida? Vas por la calle, pasa un coche con esa canción y te pones de una mala leche de repente... Debe ser porque que te despierten es de lo peor que te pueden hacer después de que te den una patada en los mismísimos, pero por muy poco. Y claro, si te despiertas escuchando una canción el cerebro lo acaba relacionando.

Si el rey se pusiese el Himno Nacional como melodía despertador, cada vez que en un acto oficial la banda de música empezase a tocarlo se cabrearía tanto que empezaría a extraditar a gente así, al “tun tun”.

Tú, el de la tuba, ¡extraditado!

Yo, ¿por qué?

¡Porque no te callas!

Y último consejo:

Hay que aprovechar las últimas tecnologías. Ya que tiene un móvil con politonos, es muy práctico asociar una canción a cada persona que le llama, así antes de mirar la pantallita ya sabe quien le está llamando.

Por ejemplo, para cuando le llame el Presidente podría ponerse esta canción. (Suena “Zapatero” de Manolo García, a partir del minuto 4:10, cuando canta lo de: Que soy zapatero, soy zapatero remendón...)

Para cuando le llame Chávez... le recomiendo esta otra. (Suena “Soy gilipollas” de Los Mojinos Escozidos a partir del segundo 20)

Y si le llama Obama... está claro. (Suena “El Africano” de Georgie Dann a partir del segundo 57 cuando dice: Mami ¿Qué será lo que quiere el negro?)

13 mar. 2011

Diferencias astrológicas irreconciliables

¿Os habéis enterado de que ya no hay doce signos del zodíaco? Últimamente están apareciendo más, ya van por catorce. Además de los de siempre, ahora dicen que hay uno que se llama Ofiuco, que es un tipo sosteniendo una serpiente en plan “Abierto hasta el amanecer”. Y otro que se llama Cetus, que es una especie de ballena o monstruo marino.

Ya era raro ser Cáncer, que da como mal rollo. Pero que te digan que eres un monstruo marino... no sabes si tomártelo como un insulto. Y claro, esto está generando problemas.

El otro día una amiga mía estaba mirando el periódico, se enteró de la noticia, y le dijo a su chico: Oye cariño, ¿sabes que eres un Cetus? Él se la quedó mirando, sin saber bien cómo tomárselo. ¿Ah sí? ¿Un Cetus? ¿Y qué es eso?

Un monstruo marino. Le dijo ella en su santa inconsciencia...

Claro... te dicen eso, así, de golpe... Al chico le entró un pronto y le respondió:

¡Pues si yo soy un Cetus de esos, tu debes ser una foca!

Han roto. Y lo peor de todo es que el horóscopo del Cetus para ese día decía que iba a tener un día muy romántico con su pareja... No acertó mucho.

Pero yo todo esto... qué queréis que os diga, no lo entiendo. ¿No se supone que las constelaciones están ahí desde hace miles de años? ¿Cómo puede ser que a generaciones y generaciones de astrólogos se les hayan despistado dos constelaciones? Una... pase, ¡¿Pero dos?! Igual es que no miran tanto al cielo como deberían. Se pasan tantas horas escribiendo predicciones para los periódicos, que acaban todos con tortícolis y no pueden mirar hacia arriba.

Pero si lo piensas bien, en realidad... da igual. ¿Qué más da qué signo seas? Si al final solo le haces caso cuando te conviene. ¿O no? Todos leemos nuestro signo cuando tropezamos con la sección del horóscopo en el periódico, por curiosidad. Pero cómo nos lo tomemos depende mucho de lo que nos diga ese día. Si nos dice algo en plan: Los planetas están a tu favor, hoy nada podrá contigo.

Tú piensas: Ya me notaba yo como fuertote hoy. Resulta que son los planetas... Voy a dejar de comprar ginseng.

Pero si te dice algo del tipo: La luna acaba de abandonar tu signo, hoy te sentirás cansado y con pocas energías.

Entonces piensas: Vaya una tontería... ¡Esto se soluciona con un poco de ginseng!

Además las predicciones suelen ser así, abstractas. Es la única forma de acertar siempre... Pero hay veces que los astrólogos se la juegan y dicen cosas como: Hoy recibirás una mala noticia.

Pasar de esto no es tan fácil... No puedes evitar estar todo el día en alerta. Suena el teléfono y no sabes si cogerlo. Ves a un amigo por la calle y te escondes antes de que te vea porque tienes miedo de que te cuente alguna desgracia. Si tu jefe te pide que vayas a su despacho entras convencido de que te va a despedir y si tu chica te dice que tenéis que hablar, directamente le respondes que no lo volverás a hacer, por si acaso, que eso normalmente funciona.

Si no queréis que os pasen estas cosas, lo mejor es que hagáis lo que hago yo. Todos los días leo todos los signos y elijo el que más me gusta. Hoy soy Libra. Encontraré un nuevo amor. ¡A que mola!

Hacedme caso. Tomarse los horóscopos en serio solo da que problemas.

Otra amiga mía cree mucho en estas cosas de la astrología y lo primero que hace cuando conoce a alguien es preguntarle: ¿Tú qué signo eres? Y cuando responden ella siempre dice: Lo sabía. Vamos a ver, ¿si lo sabías para qué se lo preguntas? Por asegurarme... Ya, claro...

Pero espérate, que lo mejor de todo es que si resulta que eres Leo ya no quiere saber nada de ti. Está convencida de que ella es incompatible con los Leo. Diferencias astrológicas irreconciliables, dice. Y está convencida de que todos tenemos de eso.

A mi una vez me convenció. Acababa de empezar a salir con una Aries guapísima y cuando se lo dije, se me quedó mirando fijamente como si acabase de tragarse un sapo. Un mal rollo... ¿¡Quieres decirme qué pasa?! Pues que los Tauro y los Aries no... ¿Qué? Pues que no... ¿¡Que no qué!? Que no tendréis buen sexo nunca, no sois compatibles.

Mira que me podría haber dicho cualquier cosa ¡¡pero eso!! Tuve que dejarla. Me fui a hablar con la Aries y le dije: Mira, lo siento pero tenemos que cortar porque tú y yo no funcionamos en la cama.

¡Pero si todavía no lo hemos hecho nunca!

¿¡Lo ves!? Lo nuestro es imposible.

12 mar. 2011

Mercadillo galáctico

Desde hace unos días se está realizando en internet una subasta en la que se han puesto a la venta toda una serie de objetos relacionados con los viajes espaciales.

Se están vendiendo cosas como planes de vuelo originales del Apolo 11, herramientas, fotos antiguas firmadas por astronautas, comida deshidratada...

La comida deshidratada, no sé si lo habéis visto alguna vez, es una cosa seca y asquerosa envasada al vacío con la que se supone que se alimentan los astronautas en el espacio. Pero no hay que ser muy listo para darse cuenta de que no es verdad. Si se la han traído de vuelta, debe ser porque no se la han comido, ¿no?

Esto es como el plátano que te ponía tu madre en la mochila de clase y que siempre volvía a casa porque no te habías atrevido a tirarlo, pero a comértelo tampoco. Tu madre te reñía, pero al final comprendía que no te gustaban los plátanos y dejaba de ponértelos.

Pues en la NASA no se enteran. Los astronautas vuelven siempre de las excursiones espaciales con la mochila a rebosar de comida deshidratada y sus jefes no se dan cuenta de que eso debe ser porque no les gusta.

Deberían contratar a alguna madre en la NASA. Ya veríais como enseguida lo substituiría por tuppers con comida como Dios manda: Asado, lentejas, paella...

Igual así los astronautas aprovechaban un poco más los viajes, porque yo no sé si será porque van muertos de hambre, pero tienen la mala costumbre de ir y volver a los sitios demasiado rápido. Ya me dirás para qué fueron a la Luna... A poner una bandera, hacerse la foto y volver...

Es que te dan ganas de decirles: ¡Pero chico quédate un poco más! ¡Disfruta el viaje! Visita los monumentos, mézclate con la gente, compra algo en algún mercadillo... ¡Haz algo!

Desde luego es que hay gente que viaja solo para poder decir que ha estado en muchos sitios. Van, se hacen la foto para colgarla en el facebook y se vuelven...

Luego les preguntas: ¿Qué tal el viaje? ¿Es bonita la Luna?

Y te responden: ¡Bua! No merece la pena ir. Visto un planeta vistos todos... Y además lo tienen muy sucio aquello, con mucho polvo. Se está mejor aquí.

¿Y el hotel?

No, fuimos con la caravana.

Qué cutre eso también, ¿no? Tanto dinero que se supone que tiene la NASA... ¡ya podría estirarse un poco! Hospeda a los pobres astronautas en un hotelito o algo hombre, que no creo que te salga tan caro. Tampoco hay tanto turismo en la Luna... Además, no hace falta que los pongan en un hotel de estos en plan Punta Cana que te ponen la pulserita amarilla del todo incluido, no. Pero por lo menos un hotel normalito, para que se echen sus siestas en gravedad cero a gusto.

Pues no. Los tienen todo el viaje en esa especie de caravana. No me extraña que haya tan pocos astronautas. ¿Tú te imaginas lo que debe ser viajar 300.000 km de ida y otros 300.000 km de vuelta con un ruso al que no conoces de nada y sin poder parar a echar una meadita en una gasolinera?

La NASA debe ser la peor agencia de viajes de la historia. Puede que sea por eso por lo que ahora lo están vendiendo todo, porque no les va bien el negocio.

Yo de momento no he comprado nada. Estoy esperando a que pongan a la venta la Estación Espacial Internacional. Tengo un dinerito ahorrado y me voy a dar el capricho. Hace tiempo que tengo pensado comprarme un chalet en las afueras para ir los fines de semana y no he encontrado nada mejor. Desde luego está en un barrio tranquilo, es soleado y tiene buenas vistas.

El problema es que eso debe tener muy mala combinación de metro... Y un taxi hasta allí te puede costar una leña. Pero da igual, si los astronautas van en caravana, yo podré ir con el Vespino. ¿O no?

11 mar. 2011

Será maravilloso

Parece ser que el Gobierno estatal ha decidido autorizar prospecciones petrolíferas en la costa valenciana, frente a playas como las de El Saler o la Albufera. Quieren saber si hay petróleo y si sería posible explotarlo.

En cuanto se ha conocido la noticia, las reacciones no se han hecho esperar. Los ecologistas, por ejemplo, están que trinan. No entienden por qué todo el mundo se empeña en buscar algo negro y viscoso en el subsuelo.

Claro, ellos son vegetarianos, comen sano y tienen mucha regularidad intestinal. Todos los días tiran por el retrete algo que encaja perfectamente con la descripción. Si lo pusieran en barriles se forrarían, se lo llevarían crudo... Pero seguro que Repsol intentaría sabotearles diciendo que su producto es una mierda. Las multinacionales se las saben todas...

Pero tampoco creáis que a todo el mundo le parece mal esto de las prospecciones petrolíferas. El colectivo de restauradores valencianos ha aplaudido la idea. Como les prohibieron poner los chiringuitos en las playas, ahora piensan instalarlos en las plataformas. El plato estrella ya no será la paella, se va a poner de moda el arroz negro.

En cuanto se ha enterado, Bernie Ecclestone ha visto el negocio y ha decidido construir un puente para que el circuito urbano de Valencia de F1 también pase por allí. Así el público no será el único que haga la ola.

El famoso arquitecto valenciano Santiago Calatrava propuso inmediatamente un diseño para el puente. Por supuesto, el puente luciría una de sus peinetas. Pero esta vez y como novedad también quiere ponerle un moño y unos pendientes. Van sobrados de presupuesto...

De hecho, Calatrava ha dicho que, ya que se pone, ha pensado hacer otro puente hasta Mallorca. Al parecer, (sin cantar, pero con la tonadilla de la canción de “Los Mismos”) tiene miedo al avión, y también tiene miedo al barco... y será maravilloso, viajar hasta Mallorca, sin necesidad de tomar el barco o el avión, solo caminando, en bicicleta o autostop.

Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, que lleva años intentando prolongar la Avenida Blasco Ibañez hasta la playa, en cuanto se ha enterado del proyecto de Calatrava ha decidido aprovechar para prolongar la avenida hasta Mallorca. Y, ya de paso, anexionarse la isla como un barrio más de la capital valenciana.

Para tratar de convencer a los mallorquines les ha dicho que les dejarían montar fallas en marzo e incluso elegir a su propia fallera mayor, pero parece que no les ha hecho mucha gracia la idea. Más bien ninguna. Los mallorquines son muy suyos... Incluso han empezado a organizarse para frenar el proyecto y evitar que se construya el puente. Y lo conseguirán, estoy seguro, ya tienen experiencia abortando proyectos de este tipo.

No hace mucho, el Ayuntamiento de Berlín empezó a construir un túnel en dirección a la isla. La idea era que Mallorca fuese la última parada de la línea uno del metro de Berlín. Los alemanes estaban encantados con la idea. Por fin sus chalets en la isla serían considerados oficialmente extrarradio de Berlín. Pero la M.A.MA “Movimiento Armado Mallorquín” lo impidió. Este grupo de radicales armados con esparteñas y muy mala leche, exige que Mallorca vuelva a ser la isla tranquila que era antes, cuando todo el mundo se conocía, se podía dejar la puerta abierta y no había turistas alemanes por todas partes, ni niñatos borrachos tirándose de los balcones.

La banda ha advertido recientemente en un comunicado que para conseguir tranquilidad están dispuestos a ir a la guerra. Esto no se entiende mucho porque parece contradictorio, no se sabe de ninguna guerra que haya sido tranquila, pero ellos lo dicen muy convencidos.

Calatrava, ante tales amenazas, ha decidido desestimar su proyecto de construir un puente hasta Mallorca. Pero como se ha quedado con el “rum rum”, ahora está pensando que igual lo construye hasta Canarias y ya ha dibujado un plano en una servilleta de bar por la que Camps le ha pagado nueve millones de euros. Camps, orgulloso, ha chuleado en las Cortes diciendo que en un principio Calatrava le pidió diez, pero gracias a sus grandes dotes de negociación consiguió ahorrar un millón de euros a todos los valencianos en la adquisición de la servilleta.