9 mar. 2011

Guapísima de la muerte

Atención a la noticia del día: Una chica de diecinueve años ha tenido que ser ingresada tras sufrir quemaduras de segundo grado en el 30% de su cuerpo porque le explotó un botecito de producto desmaquillante para uñas. Parece broma, pero no.

Al parecer la chica estaba tranquilamente en el cuarto de baño de su casa haciéndose la manicura y mientas se fumaba un cigarrito, cuando de repente se produjo una deflagración porque el producto que usaba para despintarse las uñas estaba compuesto de acetona, que es altamente inflamable.

¡Le explotó el cuarto de baño! Lo más cerca que he estado yo de sufrir una deflagración en el retrete fue aquella vez que cené en un mexicano.

Desde aquí queremos desearle a la chica que se mejore lo antes posible. Pero también os digo una cosa, esto antes o después tenía que pasar... Hoy en día, el cuarto de baño de una mujer es lo más parecido a una mezcla entre el laboratorio del Doctor Jekyll y una central nuclear ucraniana. Era cuestión de tiempo que uno explotase.

¡Es verdad! Las mujeres parecen haber hecho un pacto con el diablo. Si viviésemos en la Edad Media serían todas quemadas en la hoguera por brujería.

¿Qué es todo lo que tienen en el armarito del baño? ¡Pócimas creadas para ir contra natura! El mismísimo Mago Merlín se quedaría alucinado si viese el arsenal de conjuros que una chica cualquiera de hoy en día conoce. Son expertas en alquimia y maestras del engaño.

Si no me crees, haz una cosa. Un día que tu chica vaya a salir de casa y sepas que va a tardar un rato... Por ejemplo, si te dice: Vengo enseguida cariño.

¿Dónde vas?

Voy a tomar un café corto con una amiga.

Perfecto. Tienes al menos cuatro horas.

Ve al cuarto de baño y abre ese armario. El más grande. Ese que ha permanecido vetado para ti desde que lo comprasteis. O peor, ese en el que solías guardar tus cosas, antes de que ella lo ocupase por completo, obligándote a dejar tu enjuague bucal contra el mal aliento a la vista, para que lo vean todos tus invitados.

Ya sé que acojona, pero atrévete. Ve al cuarto de baño y abre ese armario. Descubrirás que tu novia no se ha ido de casa ¡está ahí dentro! Es como entrar en el taller del Museo de Cera, hay pedazos de tu novia por todas partes... Uñas postizas, mechones de pelo, lentillas de colores, maquillaje...

Pero eso no es nada, supéralo. Lo peor viene ahora, cuando descubres que todos esos productos son inflamables, explosivos, corrosivos, tóxicos, venenosos... Vamos, que los TEDAX deberían haber acordonado tu cuarto de baño hace ya tiempo.

Los tintes, por ejemplo. Las chicas usan los tintes para cambiar la tonalidad de su cabello y conseguir un color más brillante y natural... Y la pregunta es ¿cómo puede ser cualquier color más natural que tu propio color natural? Es un misterio más misterioso que el de la Santísima Trinidad. Sólo ellas lo saben, pero si se lo preguntas a una chica te dará una respuesta clara y directa: TÚ ESO NO LO ENTIENDES. Y tiene razón.

Pues bien, para conseguir un color más brillante y natural, las chicas se ponen en la cabeza un producto clavadito a la sangre de Alien, el séptimo pasajero. Es tan corrosivo que si un poco de ese mejunje cae al suelo, lo atraviesa. Y si cae lo suficiente, es capaz de atravesar la capa superficial de la tierra. Así es como aparecen los volcanes, dejando caer al suelo un bote de kilo y medio de tinte “rubio ceniza”. Ese color existe, os lo juro. Comprobadlo si queréis. Justo en cada punto donde ahora mismo hay un volcán en erupción en el planeta, antes había una peluquería para mujeres o una fábrica de tintes.

Pero lo de los fijadores, planchas y secadores es peor. ¿No os habéis fijado en que todas las chicas que tienen el pelo liso quieren tenerlo rizado y todas las que lo tienen rizado quieren tenerlo liso? Esto ha de tener alguna explicación. ¡No es posible que la naturaleza se equivoque siempre!

(Imitando voz de mujer) Es que a mi me queda mejor el pelo rizado porque tengo la cara muy fina.

Muy bien, me parece muy bien. De verdad. No tengo nada en contra. ¿Quieres rizarte el pelo? Me parece perfecto, en serio, ole tú. ¿Pero es necesario que uses tanta laca Nelly? La capa de ozono no tiene ninguna culpa de que tú tengas la cara muy fina. Y los vecinos ya están artos de tener que evacuar el edificio con máscaras anti-gas cada vez que tú quedas para tomar unas copas con tus amigas.

Pero lo mejor de todo, es que ellas dicen que todo esto lo hacen por nosotros, para gustarnos.

De verdad chicas, nosotros os agradecemos mucho todo ese esfuerzo, pero no es necesario que os juguéis la vida cada vez que entráis en el baño. La química del amor es mucho más sencilla que todo eso, y os aseguro que no tiene nada que ver con la acetona.

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