13 mar. 2011

Diferencias astrológicas irreconciliables

¿Os habéis enterado de que ya no hay doce signos del zodíaco? Últimamente están apareciendo más, ya van por catorce. Además de los de siempre, ahora dicen que hay uno que se llama Ofiuco, que es un tipo sosteniendo una serpiente en plan “Abierto hasta el amanecer”. Y otro que se llama Cetus, que es una especie de ballena o monstruo marino.

Ya era raro ser Cáncer, que da como mal rollo. Pero que te digan que eres un monstruo marino... no sabes si tomártelo como un insulto. Y claro, esto está generando problemas.

El otro día una amiga mía estaba mirando el periódico, se enteró de la noticia, y le dijo a su chico: Oye cariño, ¿sabes que eres un Cetus? Él se la quedó mirando, sin saber bien cómo tomárselo. ¿Ah sí? ¿Un Cetus? ¿Y qué es eso?

Un monstruo marino. Le dijo ella en su santa inconsciencia...

Claro... te dicen eso, así, de golpe... Al chico le entró un pronto y le respondió:

¡Pues si yo soy un Cetus de esos, tu debes ser una foca!

Han roto. Y lo peor de todo es que el horóscopo del Cetus para ese día decía que iba a tener un día muy romántico con su pareja... No acertó mucho.

Pero yo todo esto... qué queréis que os diga, no lo entiendo. ¿No se supone que las constelaciones están ahí desde hace miles de años? ¿Cómo puede ser que a generaciones y generaciones de astrólogos se les hayan despistado dos constelaciones? Una... pase, ¡¿Pero dos?! Igual es que no miran tanto al cielo como deberían. Se pasan tantas horas escribiendo predicciones para los periódicos, que acaban todos con tortícolis y no pueden mirar hacia arriba.

Pero si lo piensas bien, en realidad... da igual. ¿Qué más da qué signo seas? Si al final solo le haces caso cuando te conviene. ¿O no? Todos leemos nuestro signo cuando tropezamos con la sección del horóscopo en el periódico, por curiosidad. Pero cómo nos lo tomemos depende mucho de lo que nos diga ese día. Si nos dice algo en plan: Los planetas están a tu favor, hoy nada podrá contigo.

Tú piensas: Ya me notaba yo como fuertote hoy. Resulta que son los planetas... Voy a dejar de comprar ginseng.

Pero si te dice algo del tipo: La luna acaba de abandonar tu signo, hoy te sentirás cansado y con pocas energías.

Entonces piensas: Vaya una tontería... ¡Esto se soluciona con un poco de ginseng!

Además las predicciones suelen ser así, abstractas. Es la única forma de acertar siempre... Pero hay veces que los astrólogos se la juegan y dicen cosas como: Hoy recibirás una mala noticia.

Pasar de esto no es tan fácil... No puedes evitar estar todo el día en alerta. Suena el teléfono y no sabes si cogerlo. Ves a un amigo por la calle y te escondes antes de que te vea porque tienes miedo de que te cuente alguna desgracia. Si tu jefe te pide que vayas a su despacho entras convencido de que te va a despedir y si tu chica te dice que tenéis que hablar, directamente le respondes que no lo volverás a hacer, por si acaso, que eso normalmente funciona.

Si no queréis que os pasen estas cosas, lo mejor es que hagáis lo que hago yo. Todos los días leo todos los signos y elijo el que más me gusta. Hoy soy Libra. Encontraré un nuevo amor. ¡A que mola!

Hacedme caso. Tomarse los horóscopos en serio solo da que problemas.

Otra amiga mía cree mucho en estas cosas de la astrología y lo primero que hace cuando conoce a alguien es preguntarle: ¿Tú qué signo eres? Y cuando responden ella siempre dice: Lo sabía. Vamos a ver, ¿si lo sabías para qué se lo preguntas? Por asegurarme... Ya, claro...

Pero espérate, que lo mejor de todo es que si resulta que eres Leo ya no quiere saber nada de ti. Está convencida de que ella es incompatible con los Leo. Diferencias astrológicas irreconciliables, dice. Y está convencida de que todos tenemos de eso.

A mi una vez me convenció. Acababa de empezar a salir con una Aries guapísima y cuando se lo dije, se me quedó mirando fijamente como si acabase de tragarse un sapo. Un mal rollo... ¿¡Quieres decirme qué pasa?! Pues que los Tauro y los Aries no... ¿Qué? Pues que no... ¿¡Que no qué!? Que no tendréis buen sexo nunca, no sois compatibles.

Mira que me podría haber dicho cualquier cosa ¡¡pero eso!! Tuve que dejarla. Me fui a hablar con la Aries y le dije: Mira, lo siento pero tenemos que cortar porque tú y yo no funcionamos en la cama.

¡Pero si todavía no lo hemos hecho nunca!

¿¡Lo ves!? Lo nuestro es imposible.

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