7 mar. 2011

Pendiente de valoración

A veces sucede que alguien, al que llamaremos Sujeto nº1, lee nuestro guión y dice: “Me gusta”. Por supuesto su opinión es válida porque lo ha dicho por voluntad propia, sin necesidad de que nadie le obligue a hacerlo y además, con sinceridad. Puede incluso que nosotros no estemos delante y que no le conozcamos de nada.

Obviamente el Sujeto nº1 es un tipo majo, con criterio, que ha sabido conectar con nuestro trabajo y aprecia nuestro esfuerzo.

Pero también hay veces en las que un Sujeto nº2 lee exactamente lo mismo que el Sujeto nº1 y nada más acabar afirma algo parecido a: “Pues a mi me parece una mierda”. Y lo dice porque sí, sin que nadie le haya obligado a hacerlo y lo peor de todo, también es sincero. Por lo que... ¿es su opinión igual de válida?

Lo normal es pensar que el Sujeto nº2 es un cabronazo insensible sin criterio ninguno, que no es lo suficientemente inteligente o no se ha tomado la molestia necesaria para entender nuestro trabajo.

¿De qué otra forma podría explicarse que el mismo guión provoque reacciones tan encontradas? El problema han de tenerlo ellos ¿no? Algo no puede ser bueno y malo al mismo tiempo. Alguno de estos dos sujetos ha de estar equivocado y, por supuesto, debe ser el Sujeto nº2.

El autor siempre va a estar de acuerdo con el Sujeto nº1 y de este modo ya son dos contra uno. La mayoría siempre tiene la razón. Si tanta gente opina lo mismo por algo será ¿no?

El problema es cuando aparece un Sujeto nº3 al que aquello le parece exactamente la misma mierda que al Sujeto nº2. ¿Ahora qué hacemos? Hemos perdido la mayoría, estamos empatados y el objeto de estudio, nuestro guión, se encuentra tan cerca de ser bueno como de ser un atentado contra el buen gusto.

O puede que no. En realidad nuestro voto debería contar menos o directamente no contar, puesto que somos los autores y no somos objetivos. Lo hemos escrito nosotros, estamos implicados, deseamos que sea bueno. A todo el mundo le molesta descubrir que ha estado perdiendo el tiempo, que aquello que escribió pensando que iba a gustar no consigue gustar a nadie...

Definitivamente la opinión negativa va ganando. Tenemos que ser fuertes y asumir que es así. Lo mejor es que analicemos por qué no ha gustado y tratemos de aprender de este error.

Pero un momento. Vale que nosotros no seamos objetivos, ¿pero qué hay de los otros tres? ¿quiénes son? ¿seguro que se lo han leído? ¿me odian? ¿puede que el tema del que trata mi guión les haya ofendido por algún motivo personal suyo que no viene a cuento? ¿son ellos también autores y critican mi guión para sentirse bien consigo mismos? ¿es el Sujeto nº1 mi madre? Tal vez no deberíamos concluir tan rápidamente que el guión no merece la pena. Puede que las opiniones recolectadas no sean objetivas. Es más, puede que ninguna opinión lo sea.

Todo el mundo tiene inclinaciones personales. Somos incapaces de valorar nada prescindiendo de nuestro bagaje personal. De hecho, ¿qué son los gustos si no exactamente eso? Una sucesión de recuerdos que hemos olvidado que lo son. Si nos gusta o no algo la mayoría de las veces no es algo que decidamos, sino algo que nos descubrimos a nosotros mismos sintiendo.

¿Entonces? ¿De qué puñetera forma decidiremos si el guión es bueno o no? Tal vez la solución sea prescindir de opiniones personales y buscar la objetividad en la técnica, en la teoría del guión.

¿Atiende el guión a las normas de escritura? Pues sinceramente, no tengo ni idea. ¿Qué narices son las normas de escritura? El tema de las faltas de ortografía es importante, pero no creo que vaya por ahí la cosa. Debe tener algo que ver con la forma de escribir. ¿Están los personajes bien definidos? ¿Se ha planteado correctamente el conflicto? ¿Se han exprimido al máximo las posibilidades de una situación cómica? ¿Sirve de algo la trama secundaria o está ahí por rellenar un poco?

Hay multitud de libros explicando cómo debe escribirse. Aconsejando técnicas, analizando cómo han escrito otros antes que tú. Son libros muy útiles y rebosantes de ideas, pero, seamos claros, tampoco ellos ofrecen ningún modo de averiguar si mi guión es bueno o no...

Que algo haya funcionado antes no significa que vaya a funcionar siempre y además, la segunda vez siempre tendrá menos mérito que la primera. A veces el valor de un guión reside precisamente en haberse atrevido a romper alguna de esas normas que se consideraban inquebrantables, por lo que atender escrupulosamente a las normas del guión (incluso a aquellas normas que van en contra de otras normas) no garantiza nada.

Busquemos otra vía. Lo números, los resultados. Los gráficos siempre parecen muy objetivos.

Seamos optimistas y pensemos que vamos a encontrar a muchos Sujeto nº1 productores, directores, actores, distribuidores, etc... que se empeñen en rodar ese guión. Llegados a este punto está claro que para saber si realmente el guión era bueno o no sólo hay que mirar las cifras. ¿Ha ido la gente a verlo? ¿Se ha recuperado la inversión? Si la respuesta es sí, entonces era bueno. Si la respuesta es no, entonces era malo. ¿O no?

Pues no, tampoco. Todos conocemos ejemplos de películas que en su momento pasaron desapercibidas y que con el tiempo se consideran grandes clásicos, películas de culto, ejemplos a seguir, paradigmas de guiones bien escritos.

Pues chico, ya no sé qué pensar... Al final voy a tener que confiar en mi propio criterio. No me queda otra que tratar de concentrarme en mi trabajo, escribir tal y como yo creo que debe hacerse y buscar una forma totalmente subjetiva de valorar si lo que escribo es bueno o no...

Mira, se me acaba de ocurrir una forma: Si lo que escribo me da para vivir es bueno.

¡Ea! Ya tengo mi criterio propio. El problema es que según este criterio personal recién inventado últimamente no estoy escribiendo más que mierda. Joder... voy a tener que buscarme otro.


P.D: Los próximos días voy a publicar aquí una serie de monólogos que escribí para una prueba de guión. No gané, por lo que alguien ya ha decidido que no son buenos o que los hay mejores.

Sois libres de no leerlos. Podéis asumir que ese alguien tiene razón y que no merece la pena perder el tiempo leyéndolos. O podéis ignorar a esa persona, leerlos y descubrir si sois el Sujeto nº1 o el Sujeto nº2. Si resultáis ser el Sujeto nº1 me caeréis mucho mejor.

1 comentario:

  1. Lo importante no es que guste o no, eso es subjetivo. Ni siquiera que para críticos o gurús sea perpecta, igual a los mortales les encanta. Lo importante es que no deje indiferente al que lo lea. Pero lo más importante es que te guste a tí, que te emocione y que trasmitas con él todo lo que tú has sentido al escribirlo. Porque si no triunfa te lo habrás pasado bomba y eso no es perder el tiempo ni fracasar, eso es vivir. Me gusta tu blog ;D

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