11 may. 2011

El corto (4ª Parte): El reto

Pasado mañana es el primer día de rodaje. Y, salvo debacle nuclear, tres días después tendremos el corto enlatado.
Es una producción pequeña no, lo siguiente. Sin subvenciones ni ninguna productora implicada. Entre todos hemos tenido que preparar los mil y un detalles necesarios para poder llevar a cabo el proyecto y a estas horas parece que ya lo tenemos todo.
Llevo una semana enganchado a los partes meteorológicos que un día pronostican lluvia y al siguiente sol radiante. He tenido que abortar, pidiéndolo por favor, una acampada de quince niños con sus respectivos monitores, de la que me enteré por casualidad, en la casa que será nuestra localización. Inexplicablemente nadie les había dicho que íbamos a estar allí nosotros grabando este fin de semana. Y, por si fuera poco, la casa en la que va a dormir todo el equipo, ha sido invadida por los pintores a los que el dueño de la misma llevaba esperando más de un mes. Así que hemos perdido una planta y tendremos que arreglárnoslas para dormir todos en la planta de abajo...
Pero todo saldrá bien. No es un deseo, es un mantra que repito en mi cabeza una y otra vez tratando de convencerme a mí mismo. Necesito creerlo porque desde ¡ya! he de empezar a olvidar toda esta parte del proceso y centrarme en mi verdadera función en el rodaje.
Después de escribir el guión, cuando decidimos rodarlo, di por supuesto que participaría de alguna forma en el rodaje. Pero siempre me imaginé como ayudante de producción, script o ayudante de dirección, los tres cargos en los que ya tengo experiencia previa en otros rodajes. Hasta que un buen día, hablando sobre posibles actores, Virginia, la codirectora del corto, me lanzó el guante: ¿Te atreverías a hacer tú de David?
Jose, Pau y David son los nombres de los personajes. Jose es algo así como el cabecilla, el líder de este pequeño grupo de amigos y también el más inconsciente. Le encanta ser el que manda y aprovecha todas las ocasiones que puede para demostrar que es así. Por otro lado, está Pau, un tipo inseguro que opta por seguir a Jose en todo lo que haga con tal de obtener su apoyo. Antes de decidir qué va a hacer, siempre esperará a ver qué hace Jose. Y por último David, el más sensato de los tres. En realidad no pega mucho con los otros dos. Les soporta porque son sus amigos de toda la vida, pero ya tiene poco que ver con ellos. Cuando a Jose se le ocurre alguna tontería, es él quien trata de pararle los pies, pero nunca sirve de mucho y además, por este mismo motivo, tiene que soportar sus burlas. En definitiva, se trata de tres jóvenes que rondan los treinta, pero que se siguen comportando como chavales de instituto. Muy a pesar de David, al que le gustaría tener una relación más adulta con sus amigos.
Desde el principio, cuando imaginé el personaje de Pau, veía a mi amigo Pau Gregori encarnándolo. De hecho bauticé al personaje con este nombre por este motivo. Sabía que él le daría al personaje los matices que necesitaba. Una risa nerviosa en determinada secuencia, una mirada de reojo a Jose en esta otra y una presencia de buena persona llevada por el mal camino en todo el corto. Le ofrecimos el papel y aceptó.
Al personaje de Jose no le ponía cara. Bueno, en realidad sí, pero no la de un actor. Este personaje me recuerda a un viejo amigo mío y mientras escribía recordaba distintas situaciones que viví con él. A la hora de elegir actor pensamos que necesitábamos a alguien que impusiese físicamente. Un tipo al que no fuese fácil decir que no. Pronto se propuso a Miquel Barberà y todos estuvimos de acuerdo. Nos pusimos en contacto con él, le mandamos el guión y nos dijo que sí.
Respecto a David, siempre decía que era el más “normal” de los tres. El personaje con el que la mayor parte del público se identificaría porque era el único que reaccionaba de una forma más precavida ante todo lo que les ocurre.
Sin desvelar mucho sobre la historia, diré que es algo así como un Cuento asombroso o una Historia para no dormir. Partiendo de una idea sencilla del tipo: “¿Qué pasaría si...?” un elemento completamente ajeno a la realidad del día a día se cuela en la historia y los personajes sencillamente se dejan llevar tratando de averiguar hasta dónde llega ese camino.
Pues bien, David reacciona más o menos como cualquiera de nosotros reaccionaría. Tiene miedo y tiende a ser precavido. Si todos los personajes de las historias fuesen así, Indiana Jones nunca habría entrado en el Templo Maldito y Neo jamás se hubiese tragado la pastilla roja. Jose y Pau son los Indiana y Neo de esta historia. Y David es lo más parecido a una persona normal empujada a participar en una historia de ciencia ficción contra su voluntad.
Escribiendo, cuando tenía que decidir qué iba a hacer o a decir David, siempre me hacía la misma pregunta: ¿Qué haría yo en esta situación?
Y mira tú por donde, Virginia me estaba dando la oportunidad de ser David. Mi primera reacción fue propia del personaje: Miedo y prudencia.
Yo no soy actor y aunque he hecho algunas cosas delante de las cámaras, no me considero alguien preparado ni especialmente dotado para la interpretación. Además, quiero que esto salga bien y poner a un novato a hacer el trabajo de un actor no es la mejor idea para conseguirlo. Vale que se supone que el personaje es prácticamente como yo en un mal día y hacer de mí mismo es fácil, lo hago todos los días, pero... ¿delante de las cámaras? No es lo mismo, definitivamente NO.
Pero me apetecía... mentiría si dijese lo contrario. No creo que tenga muchas oportunidades más de vivir un rodaje desde el punto de vista del actor y mucho menos interpretando a un personaje tan a mi medida. Virginia y Javi me lo estaban proponiendo en serio. De hecho, juraría que creen sinceramente que voy a hacelo bien. Es más ¡yo mismo me lo creí!
Así que llegamos a un acuerdo: Me estudiaría el guión y cuando fuésemos a la localización a hacer una serie de cosas, me harían una especie de casting.
Así fue como me vi a mí mismo leyendo el guión del corto como un actor, es decir, leyendo sólo lo que dice mi personaje...
Tampoco habla tanto... pensaba. Y esto... esto creo que lo haría bien. A ver delante del espejo...
He estudiado, memorizado, interiorizado, ensayado sólo y acompañado, leído y releído el plan de rodaje para aprenderme también en qué orden vamos a rodar cada secuencia. En definitiva, he tratado de prepararme.
El día de la prueba Pau también vino a la localización, alguien hizo de Jose, yo hice de David y grabamos algunos planos especialmente complicados que Javi quería probar. No fue un casting real, pero pude experimentar sensaciones parecidas a las del rodaje y nadie salió corriendo.
Al final se decidió que sí, que iba a hacerlo. Esperaba que alguien me dijese: Era una broma chaval ¿te lo habías creído? Pero, o me están gastando la broma pesada más elaborada de la historia, o grabamos pasado mañana y yo seré David. Espero disfrutar este fin de semana. Deseadme suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario